PTENES中文
implode the box
Nuevas ideas sobre los viejos modelos del audiovisual publicitario
Gestión y Presupuesto

Planificar x realizar: ¿cómo concretar ideas?

Convierte tus ideas en proyectos reales: define objetivos, arma un cronograma, divide tareas, suma a otras personas y evalúa los resultados. ¡Muévete!

Publicado el 29 jul 2020 Actualizado el 2 dic 2024 7 min de lectura
533 lecturas 0 comentarios

>>¿Tienes prisa?

En este post comparto mi forma de convertir ideas creativas en proyectos concretos. Destaco la importancia de definir con claridad lo que quieres lograr, anotando preguntas esenciales como "¿Qué?", "¿Por qué?" y "¿Para quién?". Sugiero armar un cronograma lógico y dividir el proyecto en etapas más pequeñas para facilitar la ejecución y mantener la motivación. Además, resalto lo valioso que es sumar a otras personas, pero con control de tiempos para evitar postergaciones, y subrayo que está bien tomarse tiempo para terminar un proyecto, siempre que vayas avanzando en las etapas más simples. Al final, es clave evaluar si se cumplieron los objetivos principales, manteniendo siempre la organización a lo largo del proceso.


Veo que mucha gente muy creativa, observadora e inspirada no logra salir del plano de las ideas y termina frustrándose cuando se siente paralizada a la hora de concretar algún proyecto personal o profesional. Surgen tantas ideas todos los días... ¿por dónde empezar para que realmente salgan del mundo infinito de los pensamientos?

Intenté describir brevemente cómo razono las cosas de principio a fin, y espero que esto también te inspire a seguir una línea de pensamiento que haga que las cosas se muevan. Lo importante es probarlo con algún proyecto tuyo para ver qué podrías adaptar e incorporar según tus preferencias y posibilidades.

Todas las ideas nacen de otras ideas. - Anish Kapoor

Empieza por el final.

No es broma: tienes que tener muy claro qué es lo que quieres hacer para realmente salir de la parálisis y producir. A mí me ayuda mucho escribir y dibujar en ese momento. Ponerlo de verdad en papel (o en la pantalla de la computadora) ayuda a visualizar con más claridad los próximos pasos.

El comienzo está lleno de preguntas que te haces a ti mismo; junta todas las respuestas que tengas en un documento, ya sea físico o digital. Algunas preguntas todavía no tienen respuesta, pero también puedes anotarlas para impulsar una investigación.

Imagina lo que quieres hacer ya terminado y anota todo lo que implica que eso funcione. Las preguntas más importantes suelen ser: ¿Qué?, ¿Por qué?, ¿Para quién?, ¿De qué tamaño?, ¿Con qué recursos? y ¿Durante cuánto tiempo?

En este momento, intenta reunir toda la información que tienes sobre lo que quieres producir y todo lo que todavía falta; así la idea se vuelve más tangible y toma forma para empezar a caminar.

Después, trabaja de forma cronológica.

Una vez que ya visualizaste el proyecto terminado y tienes claro lo que quieres lograr, necesitas empezar a actuar, así que hay que diseñar de verdad cada parte del proyecto respetando el orden de viabilidad.

No puedes pintar una pared antes de levantarla, ni levantarla antes de comprar los materiales, ni comprar los materiales antes de saber qué tipo necesitas, dónde conseguirlos o qué es lo que realmente mantiene una pared en pie. Por eso, necesitas armar una línea de tiempo del proyecto.

Podría llamar a esta etapa "haz un cronograma", pero suena demasiado burocrático, sobre todo si tu proyecto es personal y no para un cliente, por ejemplo. Aun así, crear un orden lógico de las cosas ayuda a tener siempre claro cuál es el siguiente paso, y eso es justamente lo que buscamos: avanzar de forma constante hasta tener el producto final.

Divide lo macro en muchos micros.

Cada etapa del proyecto se puede describir de varias formas; elige la más detallada y desglosada en ítems que puedas. Usa listas.

Cuantos más ítems tenga tu lista, más divertida va a ser la siguiente fase. No pienses que la cantidad de ítems equivale a la cantidad de trabajo; no funciona así. De hecho, cuantos más ítems tengas previstos, más seguro estarás de que no vas a tener que volver atrás y rehacer una etapa entera porque te olvidaste de un detalle importante.

Cuanto más detallado esté todo lo que hay que hacer, menos dolores de cabeza vas a tener y, en consecuencia, menos trabajo tirado a la basura.

Sácalo del camino.

A esta altura ya sabes todo lo que hay que hacer para realizar el proyecto, y normalmente es aquí donde mucha gente se detiene, paralizada por la cantidad de tareas y subtareas que surgieron. Pero como sabemos que una lista larga de tareas no significa necesariamente un día entero de trabajo, no tenemos por qué caer en eso.

Yo suelo terminar mi lista de tareas prácticas antes del almuerzo y dejo para la tarde las cosas más creativas, las que involucran a otras personas y las que generan nuevos proyectos, sin importar el tamaño o la cantidad de proyectos que esté manejando. Esto significa que lo más importante es tener todo organizado, no tener pocas cosas por hacer.

En esta etapa, tu mayor placer es tachar cosas de la lista, así que empieza por lo más simple y ve avanzando hacia lo más complicado. Cuantos más microobjetivos logres cumplir, probablemente más motivado te vas a sentir para seguir adelante, créeme.

Si algún día no te sientes muy motivado para hacer nada, mira qué cosa súper simple tienes en tu lista y trata de hacer al menos eso. Normalmente, con solo empezar y ver que lograste avanzar un paso, la motivación empieza a aparecer para hacer más. Si no pasa, está bien: cada pequeño paso cuenta, y descansar puede ser uno de ellos. Ten paciencia contigo.

Entiende cómo sumar a más gente.

Tener a otras personas trabajando por el mismo objetivo puede acelerar mucho el proceso de hacer algo realidad, no solo porque hay más manos disponibles, sino también porque genera un mayor sentido de compromiso en todos.

Aun así, es importante saber en qué momento sumar a otras personas para que no termine generando el efecto contrario, es decir, una postergación eterna.

En la fase de creación, por ejemplo, las personas deben poder dedicarse por completo, aunque sea en períodos definidos y siempre con una fecha límite. Dejar esta etapa suelta y a merced de las agendas de varias personas es una buena manera de que el proyecto nunca salga del papel, aunque al principio parezca que avanza.

Cuando ya estamos ejecutando las cosas prácticas, ese control de tiempos puede ser más flexible según el objetivo, porque lo más importante es realizar tareas ya definidas a partir de la creación del proyecto, y cada paso se puede dar de forma gradual.

Lo importante cuando se suma más gente es no olvidar nunca quién ocupa el rol de líder del proyecto. Por más que haya otras personas, una tiene que ser responsable de empujar a las demás y asegurarse de que las cosas avancen. Si el proyecto es tuyo pero no quieres ser esa persona, vas a tener que contratar a alguien o contar con alguien muy apasionado por tu idea que pueda cumplir ese rol. Otra posibilidad es que tú seas el líder de la parte creativa y tengas un líder operativo que te empuje a ti y a los demás, pero esa persona tiene que estar muy comprometida con el resultado final. No sirve creer que alguien va a sacar adelante tu proyecto solo porque lo invitaste amablemente; hace falta más compromiso que eso, ya sea emocional o económico.

A veces, tomarse tiempo es importante.

Muchos proyectos tienen una fecha límite, pero muchos otros no necesariamente. Mira cuál es el caso del tuyo y úsalo a tu favor. Si te contrataron para hacer algo, seguramente tendrás que cumplir las fechas pactadas en el contrato, pero si es un proyecto personal, puedes extender los tiempos según lo que sea mejor para ti y para el proyecto.

No hace falta que te tortures porque todavía no lograste terminar un proyecto que empezaste hace un año. Cada etapa, por naturaleza, tiene su tiempo; lo más importante es asegurarte de tener todas las etapas descritas y detalladas, y de no estar dejando para mañana un paso súper simple que podría hacer avanzar mucho las cosas.

Si necesitas mandar un correo, puedes hacerlo ahora; pero si necesitas conseguir un patrocinio, puede tomar bastante más tiempo.

A veces, la propia trayectoria del proyecto y el tiempo que tarda alguna etapa pueden ayudarte a rediseñar el plan, y eso también cuenta como avance. Si el patrocinio no llegó en un año, quizás haya otra forma de financiarlo, o de hacerlo de manera independiente, que todavía no habías considerado. ¿Es hora de cambiar el rumbo?

El final no siempre es el final.

Cuando falta muy poco para que tu idea llegue al mundo, a veces te apuras y dejas pasar detalles que harían toda la diferencia. Al final, lo más importante no es la entrega, que ya está ahí casi sin que tengas que hacer nada, sino usar tu motivación para evaluar si se cumplieron los objetivos principales.

Si tienes el proyecto terminado pero nadie se enteró, quizás tu esfuerzo haya sido en vano. Retoma el objetivo principal de esa historia y no dejes que un gran proyecto quede guardado en un cajón solo porque ya estabas demasiado cansado para seguir lidiando con él.

Insisto: lo más importante no es cuánto tiempo lleva, sino tener claro que todavía hay trabajo por hacer para alcanzar el objetivo que te habías propuesto.

Sumar a otras personas en esta etapa puede ser una buena estrategia, porque quienes no están saturados con el proceso pueden ver potenciales que ni siquiera habías imaginado al principio. Cuando tengas todo casi listo, no te olvides de consultar a todas las personas que puedan necesitarlo o sacarle provecho, para llegar finalmente al objetivo que planeaste.


Mi estrategia principal es organizarme para mantener la rueda girando hasta el final.

Con el tiempo noté que cuanto más organizado logro tener el pensamiento, más fácil es mantener las cosas avanzando. Hay que poner el foco en el detalle para construir lo grande. Si tienes dudas sobre qué hacer primero, te recomiendo leer otro texto que escribí sobre eso, "¿Qué hay que hacer hoy?", que se centra más en la organización de tareas.

Espero que esto te haya dado ideas para avanzar en los proyectos que llevas dentro y que surjan proyectos nuevos, porque, como dicen, si la vida es el camino, lo importante es avanzar, y nada habrá sido en vano.

¡Éxito!

¿Quieres ayuda personalizada? Ponte en contacto y conversemos.

Comentarios

Todavía no hay comentarios.

Deja tu comentario

Lee también

Texto nuevo, directo a tu correo

Recibe cada texto apenas se publica. Sin spam, cancelas con un clic.